Embarazo y felicidad…¿es obligatorio?

Es común que cuando una mujer queda en estado su entorno cambie, la gente mira a la futura mamá con otros ojos, las conversaciones comienzan a centrarse en su estado de salud y la del bebé, y así poco a poco se inicia un cambio a nivel social, que se suma al propio cambio de la mujer como ser humano, profesional, pareja etc.
Es habitual que entre los círculos sociales se escuchen frases o comentarios del tipo: ” la maternidad es una periodo de plenitud para que la mujer se sienta realizada y en el que no hay otro estado que la felicidad”.
Personalmente cuando escucho esto o frases similares se me eriza la piel. Pues en esas palabras hay mitos, y unas creencias que exigen a la mujer un “deber sentir” que a veces puede ser real o no, y si lo es no dura todo el embarazo. Ya lo sabes: “La vida está hecha de momentos”.
Pero la futura mamá a veces deja de seguir su propio sentido común y entra en este círculo de creencias y exigencias, queriendo con ello ser el perfil de buena madre, y al final termina confundida y a veces bastante deprimida por no cumplir las expectativas que el entorno pone sobre “como debería vivir su proceso”
Querida futura mamá, tu sabiduría es tu mejor consejera.

Vamos a empezar por el principio, suponiendo que hablamos de un embarazo deseado.

En primer lugar la madre experimenta multitud de cambios físicos y biológicos en penas un año (vamos a ceñirnos solo al embarazo, el post-parto también es un momento de muchos cambios). Nos encontramos a una persona sometida a cambios hormonales, lo que conlleva alteraciones en el estado anímico, sobre peso, imagen, en su vida laboral, social, de pareja, se revaluará a sí misma como futura proveedora de cuidados de un ser indefenso y que va a depender en gran medida de ella…¿quién da más?
Esta claro que la mujer se encuentra en un proceso de creación, pero también de vulnerabilidad psicológica, pues entorno al 15-20% de las mujeres son diagnosticadas de un trastorno de salud mental a lo largo del periodo perinatal (periodo que abarca desde el embarazo hasta el primer año de vida tras el alumbramiento). 


Es muy habitual que existan momentos en los que la madre dude de su capacidad para hacer frente a un cambio tan drástico en su vida, y en otros momentos sentirá que es bello reto al que sabrá responder en su debido momento, y por qué no habrá mamás que consigan instantes de “permitirse” equivocarse porque como todo en la vida, “no se nace aprendido”
Y esta situación si es coherente a la realidad, una realidad llena de incertidumbre, de la cual nacerán nuevos recursos y fortalezas, gracias a nuestro querido compañero de vida, el estrés.
Es importante que la madre se sienta acompañada y querida a lo largo de este deseado proceso, escucharla cuando duda, abrazarla y apoyarla. El padre es clave, es parte del proceso, será una persona con un lugar muy especial y único, en la vida de la madre y de su futuro retoño.
Si estás embarazada, es deseado y tu entorno te apoya pero a pesar de eso hay momentos de llanto y sufrimiento pero son eventuales es algo normal, no vas a ser una mala madre por eso. Ante todo eres un ser humano que siente. Pero si este estado de ánimo se prolonga más de una semana consulta con tu médico o acude a un psicólogo, cuando antes te oriente un profesional antes volverás a la normalidad, más sabia y renovada. 
Tu valor y capacidad para ser madre no son cuestionables aún cuando pasas por una depresión o un proceso de ansiedad, que no te de vergüenza y pide ayuda recuperar tu bienestar. Eres muy importante.

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