Signos de problemas de Ansiedad en la Infancia

Hola querid@ lector/a Bienvenido a tu blog de Psicología y Bienestar Emocional.

En esta entrada queremos hacerte llegar consejos muy útiles para poder diferenciar la ansiedad normal, propia del desarrollo en la infancia, de la ansiedad patológica, es decir, esa ansiedad que supone un verdadero problema para nuestro hij@ y le bloquea, perdiendo por completo su función evolutiva.

 

 

Signos de Alarma

A continuación te muestro un listado de comportamientos a los que deberemos atender si los observamos en nuestros hij@s.

Entre los 0 y 2 añitos:

  • Resistencia excesiva al ser separado de sus figuras de apego
  • Nerviosismo y miedos excesivos
  • Cambios frecuentes en el llanto, humor y alimentación.
  • Comportamiento apático, taciturno, aislado, inestable, berrinchoso.

Entre los 3 y 5 añitos:

  • Tristeza crónica
  • Conductas autodestructivas (golpearse a si mismo)
  • Inhibido socialmente
  • Excesivo apego físico y dependencia de las figuras de apego.
  • Miedo a estar solo.

Entre los 6 y 12 años:

  • Somatizaciones frecuentes (“me duele la tripa”, “me duele la cabeza”…el dolor es real pero no hay causa médica).
  • Baja autoestima (observamos que el peque se valora poco a sí mismo, verbaliza en exceso “no puedo”, se inhibe cuando hay un reto incluso si es divertido).
  • Cambios de rutina escolar (deja de interesarse por los deberes, no quiere ir al colegios…)
  • Disminución del rendimiento escolar.
  • Estado de ánimo variable (observas que sus emociones cambian drásticamente sin motivo externo, y si lo hay es excesiva la respuesta que da) y conductas autodestructivas.
  • Excesiva preocupación por el entorno y tristeza crónica.

Adolescencia (13 a 21 años):

  • Conductas autodestructivas y de alto riesgo (consumo de drogas, promiscuidad relaciones sexuales…)
  • Disminuye el rendimiento académico y ausencias escolares.
  • Tristeza y preocupación excesivas.
  • Baja autoestima.
  • Cambios en la rutina del hogar y la escuela.
  • Aislamiento social y cambios frecuentes de humor.

¿A qué edad se inician los trastornos de ansiedad?

Muchos trastornos de Ansiedad se inician en la infancia. Para la salud del menor es muy importante detectarlos y poder intervenir pronto para que pueda volver a sentirse bien y así garantizar un desarrollo afectivo, sociales y psíquico normal, y promover su felicidad.

Sino se trata el problema persiste y se agrava, esto tendrá implicaciones serias en su adolescencia y en su vida adulta.

¿Qué Trastornos de Ansiedad aparecen en la infancia?

Mutismo Selectivo: se trata de un trastorno poco frecuente (en torno al 1% de la población). Su edad de inicio oscila entre los 2 (sí sólo 2 años) y 5 años. Se suele reconocer y diagnosticar en el inicio de primaria (entre 5 o 6 años).

Se trata de un trastorno de ansiedad de la etapa infantil, caracterizado por la ausencia total de discurso en al menos una situación específica durante al menos un mes, a pesar de que el niño posea la capacidad de hablar en otras situaciones. 

El Mutismo Selectivo afecta al desarrollo social, cognitivo y académico del menor. La ansiedad social es muy marcada y eso les impide hablar delante de otras personas que no sean de su “círculo de confianza” (padres y hermanos). En el plano académico resulta complicado evaluar sus conocimientos, pues en sí mismo la prueba o el examen (aunque sea escrito) reactiva su ansiedad social, temen qué pensara su profesor de su rendimiento.

Ansiedad por separación: implica un malestar significativo y recurrente cuando el menor se va a separar de las figuras de mayor apego, le preocupa que le pase algo malo a éste, tiene resistencia a salir lejos de casa o al colegio por miedo a esa separación. Tampoco puede dormir fuera de casa y le cuesta quedarse dormido solo. Toda esta sobre activación se puede expresar en quejas somáticas. La edad de inicio está entorno a los 6 años. La angustia no es puntual, sino que el menor la expresa de manera continua durante al menos 1 mes.

Fobia Específica: el menor presenta una emoción de miedo intensa ante estímulos o situaciones concretas. El miedo o la ansiedad que expresa es excesiva al peligro real, por tanto trata de evitarlo constantemente y con una intensa carga emocional. El miedo o la ansiedad en la infancia se puede expresar con llanto, enfado y rabietas. Esa necesidad de evitación causa un malestar significativo en el menor y es persistente.

Ansiedad Generalizada: el menor presenta ansiedad y preocupación excesiva en relación a su actividad escolar, compañeros, relación con sus padres, etc. Es común observar en el menor inquietud o nerviosismo, tiene dificultad para gestionar sus preocupaciones, presenta dificultad para concentrarse o se le queda la mente en blanco, tensión muscular, dificultad para dormirse o sueño inquieto…La presencia de este problema de ansiedad genera un problema significativo en el desarrollo normal de la rutina del menor.

Ataque de Pánicoel ataque de pánico es una sensación de malestar muy intenso que suele alcanzar su máximo “esplendor” entre 5 o 10 minutos. La persona que lo padece sufre un terror intenso por las sensaciones físicas (taquicardias, sudoración, hiperventilación…) y/o los pensamientos que aparecen en ese instante. El niño tratará de evitar cualquier situación que le recuerde el ataque de pánico por miedo de volver a sufrirlo, y este puede ser el motivo por el que no quiera ir al cole, salir al parque, quedar con un amigo…

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¿Cómo podemos ayudarle?

En primer lugar si observas que el malestar persiste pasado un mes, su reacción emocional es excesivamente intensa en relación a la situación, y además esto interfiere en el desarrollo normal de su vida cotidiana, por ejemplo: no quiere ir al cole, está más inhibido, juega menos, ha bajado las notas, se frustra con más facilidad o tiene cambios de humor muy bruscos, es importante que lo comentes con tu pediatra.

Los niños pasan mucho tiempo en el colegio, por lo que mi segundo consejo es que hables con el tutor/a explicarle que te preocupan determinados comportamientos y que te gustaría que le observasen para saber si también ha habido cambios en su conducta o en su forma de expresar las emociones en el centro educativo.

Consulta a un psicólogo especializado en el mundo infanto-juvenil, es mejor ser precavido y prevenir, pues el problema se suele resolver bastante más rápido. Cuando los problemas de ansiedad se instalan en la rutina de nuestros hijos, les impide hacer las cosas bien y disfrutando es muy importante realizar una valoración psicológica y realizar la intervención para que la familia y el menor pueda volver a un equilibrio y siga creciendo sano. En este caso la intervención suele durar varios meses, y merece la pena el buen resultado!

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